El Blog de Sara Hernández

Un espacio donde reflexionar y opinar sobre aquello que me interesa

Vacaciones en el pueblo

Mi madre es natural de un pueblo de Ávila, concretamente Baterna, y mi padre un pueblo de Salamanca limítrofe con Cáceres, llamado Valdelamantanza.

Mis orígenes castellano leoneses están por tanto claros, pequeños pueblos de esos que no superan los 200 habitantes. Aunque no era este el dato en el que quería centrar la entrada del blog, sino en otro más propio de estos días de Agosto; las vacaciones en los pueblos.

Nada más terminar el colegio, y posteriormente ya en el instituto, me iba sin perder un segundo a pasar todo el verano, todo lo que duraban las vacaciones escolares, a los pueblos de mis padres. Contenta además porque nunca tuve que compaginar mis deseadas vacaciones con estudios, deberes o recuperaciones en septiembre.

Tengo de todos esos años recuerdos imborrables que siempre me acompañarán: la sensación de libertad fuera de la mirada de mis padres (ellos se quedaban en Getafe por el trabajo de mi padre), gracias también a la complicidad de unos abuelos que nunca me pusieron límites a mi (responsable) libertad. Por qué no decirlo, los primeros chicos (bueno, en realidad fueron muy pocos, pero sí los primeros), las singulares fiestas de verano de los pueblos (que sinceramente, quien no las haya vivido debe apuntárselo como asignatura pendiente). Y sobre todo, estar todo el día en buena compañía con los del pueblo y los alrededores, con los primos, con los primos de los primos, etc. Y no parar ni un solo momento, ya hiciera 40 grados o empezase a anochecer. ¡Nos pasábamos todo el día en la calle!

Era tal la vinculación que tenía con los pueblos de mis padres, tanta la naturalidad de mis días en ellos, que cuando nos daban las notas y comentaba con las amigas de clase mis planes veraniegos no me cabía en la cabeza que hubiera algunas que me dijeran que no tenían pueblo, que se quedaban en Getafe. ¿Cómo podía haber alguien sin pueblo? ¡Si todos los padres y madres vienen de un pueblo!  Tengo que reconocerlo, en mi niñez me costó entenderlo.

Fue una auténtica vivencia que recomiendo a todo aquel o aquella que tenga la posibilidad, especialmente para los más pequeños. Conocer la naturaleza, empezar a quererla y sobre todo a respetarla, algo muy importante en la época de los smartphones, los portátiles, la wii o la televisión por cable (en mis días de pueblo sólo se veían dos canales, aunque ya en color, siendo el objeto más valioso de la casa, no apto para manos infantiles). Además eran unas vacaciones baratas, en las que apenas te gastabas un euro (bueno, un duro), algo tan importante en las actuales condiciones económicas y de desempleo.

A los que por estas u otras razones hayan elegido las vacaciones en el pueblo, les animo a que las disfruten como lo hacía yo de pequeña y vean en ellas la posibilidad de reencontrarse consigo mismos y con sus orígenes, algo que yo echo de menos desde que fallecieron mis cuatro abuelos.

Muchas veces ponemos la atención en lo grande, en lo majestuoso, olvidándonos que lo más importante está cerquita y nos espera en las pequeñas cosas

Calles de Valdelamatanza

Anuncios

Navegación en la entrada única

4 pensamientos en “Vacaciones en el pueblo

  1. que razón tienes sara, yo también añoro mucho mis vacaciones en el pueblo de mis padres, ellos son andaluces de jaen y de cordoba, y sus aldeas están encuadrdas en un mar de olivares, y con el resto de mi familia toda afincada allí, los veranos eran inolvidables, pero a mi también me faltan ya mis abuelos, y son pocas las ocasiones en las que vuelvo a visitar aquella zona, pero fíjate que gracias a esto de las RRSS, estoy informado y en conatacto con gente de alli

  2. Cristina López en dijo:

    Valdelamatanza, efectivamente es de Salamanca pero en corazón de Extremadura norte, con su carácter y paisaje, yo soy del pueblo de al lado, de Aldeanueva del Camino y mi padre fue maestro en Valdelamatanza que llamamos Matanza y celebramos fiestas conjuntas, cuando falleció mi padre, entre sus muchos papeles de toda una vida muy vivida, aparecieron todas las gestiones que hizo con la Delegación de Gobierno de Salamanca para llevar la luz corriente igual que para la construcción de la escuela, cuando saque fuerzas para los recuerdos sin lágrimas quiero ir al ayuntamiento para ver que información hay de ello, yo tengo toda, como te digo de la Delegación del Gobierno. Un abrazo, paisana, nuestras vacaciones también eran en el pueblo que consideramos nuestro paraíso.

  3. Cristina en dijo:

    YO SOY DE PUEBLO…
    Hola Sara!, como sabes yo he tenido la suerte de nacer y vivir en un pueblo. Me siento tan orgullosa por ello… Uno de los pueblos más bonitos de Andalucía, Salobreña. Crecí entre Cañas de azúcar, cerca del mar y rodeada de un entorno maravilloso. Ir a la ciudad era toda una odisea, tardábamos horas en llegar a Granada, y había que prepararse bien antes de salir para superar los correspondientes mareos por aquellas carreteras de curvas. Viví toda mi infancia y juventud, como mucha gente, pensando, soñando y anhelando ese momento en marcharme del pueblo. Estudiábamos con el deseo de salir del pueblo. Inocentes e ignorantes de lo que dejabamos atrás y de lo que, con los años, formaría parte de nuestros recuerdos más valiosos. Es indescriptible esa sensación de felicidad que siento cada vez que voy a mi pueblo y desde la carretera divisó la primera imagen de Salobreña.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: